España ya tomó una decisión concreta: sacar a sus futbolistas de Medio Oriente. Mientras tanto, UEFA y Conmebol siguen negociando con Qatar sin llegar a ninguna resolución.
La situación en Qatar no mejora y el reloj corre. Con la Finalissima programada para el 27 de marzo en el Estadio de Lusail, el conflicto bélico que azota la región desde el 28 de febrero puso todo en jaque. Y mientras los organismos internacionales del fútbol buscan una salida diplomática al contrato que los ata a ese escenario, la Real Federación Española de Fútbol fue más directa: mandó un avión.
La RFEF dispuso un vuelo charter que aterrizará este martes 10 de marzo en Riad, Arabia Saudita, para que los futbolistas españoles que están desperdigados en distintas ligas de la zona y profesionales de otras disciplinas puedan volver a casa si así lo deciden. Una movida que habla por sí sola sobre cómo evalúan el riesgo desde la federación española.
La decisión no es casual. Este lunes, el gobierno qatarí advirtió sobre nuevas ofensivas iraníes. Según la agencia oficial de noticias del país, se registraron al menos ocho explosiones y varias interceptaciones de misiles balísticos sobre Doha. Con ese panorama, pensar en mandar una delegación a jugar un partido resulta, cuanto menos, difícil de sostener.
Argentina espera, sin respuestas
En la AFA el silencio es la tónica. La entidad que conduce Claudio Tapia aguarda que UEFA y Conmebol cierren las conversaciones que mantuvieron este lunes con representantes del gobierno qatarí, pero hasta el momento Qatar no dio el brazo a torcer y sigue aferrado a la organización del evento. El plan original contemplaba que la Selección Argentina viajara el lunes 23 de marzo.
Se espera una definición entre el martes y el miércoles. Lo que haga la RFEF en las próximas horas probablemente marque el tono de lo que viene.
La RFEF mandó un vuelo charter a repatriar deportistas mientras la Finalissima sigue en el aire
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